Esta historia transcurre en Molins de Rei, un pueblo tranquilo situado en Cataluña, al norte de España y apartado de la ciudad, de pocos habitantes, y con sus propias tradiciones y costumbres.
Era el último día de curso en el instituto San Miquel. Se celebraba la graduación de sus alumnos. El instituto había contratado un grupo musical, además, había comprado algunos refrescos y comida. Todos se lo estaban pasando en grande, Pol, Arnau, Guillem, Aleix,….incluso lo profesores más estrictos y las grandes divas Sara, Aida, Carla y Elena.
La noche fue transcurriendo bien, hasta que se oyó un gran chillido que provenía de las duchas. Al llegar encontraron muerto a un alumno. Estaba empapado, con restos de sangre y con la cara deformada. Todos salieron del instituto corriendo despavoridos con el miedo en el cuerpo.
A la mañana siguiente todo el pueblo hablaba de la muerte del chico, que según decía la policía era Jordi, un chico de 15 años muy inteligente y un gran deportista. La policía interrogó a cada uno de los alumnos que asistió a la fiesta, pero nadie sabía nada. Excepto una alumna, Irene, que afirmaba que pocas horas antes había visto colarse a una persona ajena al instituto. Pero no pudo decir nada a la policía ya que murió en un accidente de coche, junto con sus padres y sus dos hermanos. El coche se despeñó por el acantilado, porque los frenos no funcionaron.
Algunos habitantes de Molins de Rei aterrorizados por las muertes, decidieron no dejar a sus hijos adolescentes salir sin acompañante, y, así, poder estar seguros.
Fue pasando el tiempo, un mes, dos meses, un año…..todo volvía a la calma.
Pero no, llegó la siguiente muerte. Dos adolescentes, Francesc y Carla, fueron asesinados en el cine del pueblo mientras veían una película. Carla murió acuchillada varias veces por la zona del pecho, y a Francesc le dispararon en la cabeza.
La policía no sabía qué hacer con el asesino, era muy pulcro y no dejaba ninguna pista. Así que los habitantes de Molins de Rei tomaron la iniciativa y comenzaron a patrullar el pueblo día y noche. Pero no funcionó ya que hallaron al camionero Alex, uno de los padres que patrullaban las calles del pueblo, enterrado al lado del río. Por suerte la policía encontró una pista del asesino. Una huella situada en el barro al lado del cuerpo.
Pero eso no era suficiente para saber quién era.
La policía se llevó el cuerpo al laboratorio forense y para poder investigarlo a fondo. El forense encontró en la americana de Alex un pelo que no correspondía a su ADN. El pelo correspondía a Dani Morilla.
Rápidamente fueron a por él, lo encontraron en la cafetería del pueblo con su mejor amigo Mark Mateo. Lo cogieron y se lo llevaron a comisaria.
Allí la policía los interrogó, pero no pudieron hacer nada ya que Dani y Mark tenían una buena coartada. Esa noche habían estado de copas con Juanjo.
La policía no sabía qué hacer, habían vuelto al principio de la investigación. Pero entonces pensaron. Hasta que llego a comisaria el padre de una niña de doce años, con unas copias de fotografías del asesinato del camionero. La niña era aficionada hacer fotos y por casualidad apareció en uno de sus carretes una foto del asesino al lado del cuerpo. El rostro de la imagen correspondía a Sara la novia de Dani.
La policía la arrestó en su casa, y la llevo a comisaria. Allí Sara confeso las muertes: primero mato a Jordi. ¿Por qué?, porque Sara fue infiel a Dani con Jordi, y él amenazaba con contárselo. Después llegó la muerte de Irene. La mató por miedo de que la descubrieran. Y a continuación la muerte de la pareja, que la mató porque Irene le envió a su gran amiga Carla un mensaje diciéndole quien era el asesino. Y finalmente mató al camionero.
A Sara la trasladaron a la cárcel y la condenaron a 50 años. Al salir de la cárcel nadie supo dónde se fue ni dónde se encuentra actualmente.
Juanjo Fernández, 3ºB

No hay comentarios:
Publicar un comentario