jueves, 1 de diciembre de 2011

Una máscara aguileña




Los lunes por la noche, los telespectadores de la primera tienen una cita con el pasado. “Águila Roja” es una de las series actuales de más audiencia. Su éxito se debe a la ambientación de los espacios, a la buena selección del vocabulario, al vestuario y también a la trama. En la España pobre del siglo XVII el pueblo vive oprimido por los tributos, el hambre y las epidemias. Los nobles y el alto clero, en cambio, viven en la opulencia. El reino de las Españas está gobernado por Felipe IV, un monarca que mantiene guerras con: franceses, ingleses y portugueses. En sus dominios de América las cosas tampoco son fáciles. En cada capítulo hay un conflicto que resolver. Un héroe anónimo es quien defiende a los más débiles. La vida humana tiene poco valor. Águila roja lucha contra las injusticias y las torturas que lleva a cabo el comisario de la villa, su propio hermano, aunque este último no lo sabe. Paralelamente, hay varias historias de amor y desamor.
Los distintos personajes son: la marquesa de Santillana, el comisario, el cardenal, el rey, las criadas, el posadero… que interpretan muy bien su papel.
Desde mi punto de vista, el éxito de la serie va en aumento debido a su guapísimo protagonista: el maestro. Es un hombre educado, inteligente, culto, sensible… y además es un héroe a quien nadie conoce a excepción de su fiel criado Saturno.

Irene García 4ºB

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