Quiero dedicar mi espacio en este blog a Éric Abidal, que con todos los respetos, cuando llego al F.C. Barcelona parecía el jugador más pésimo visto nunca: lento, casi sin reflejos, con el mayor número de bolas a la grada por partido, etc. En Cataluña se le conocía como “el totxo de l’Abidal”.
Pero este señor, nacido en Lyón el 11 de septiembre de 1979, con su coraje y con su esfuerzo se ha ganado el reconocimiento y la idolatría de un grupo de gente (en el que me incluyo) por su gran mejora y su forma de afrontar las cosas, como el tumor que le fue descubierto el pasado marzo. Esta noticia se dio a conocer el día 15 de ese mes y pasadas entre 3 y 4 semanas apareció de nuevo en un entreno de su equipo. Pero no es solo como afrontó el después de la operación, si no que entre el día en que se le diagnosticó el tumor y el día de la operación, hizo una visita a sus compañeros donde se mostró en buenas condiciones morales.
En fin, este hombre, que empezó con mal pie su carrera en el Barcelona, es un ejemplo de superación, y cuando mucha gente se hunde por cosas banales, deberían pensar en él, en Éric Abidal. Seguro que le veremos en la próxima pretemporada de nuevo con su espíritu de superación que no deja de sorprender día tras día.
Enric Bosch, 3º B
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